Entrevista a Norman Foster

ENTREVISTA A NORMAN FOSTER

“La ciencia ficción de mi juventud es la realidad de hoy”

#arte #transporte #entrevistas

El coche, con sus vínculos con el diseño, el arte, las ciudades, la tecnología y el futuro, es el protagonista de la exposición Motion. Autos, Art, Architecture, inaugurada en abril en el Museo Guggenheim de Bilbao. Su comisario, el arquitecto Norman Foster, uno de los más reconocidos del panorama internacional, es un amante confeso de los automóviles: los colecciona, los admira, los conduce y, ahora, los expone. Como resultado de esa pasión, los coches se presentan en la muestra como elementos estéticos sobre ruedas acompañados de obras de arte afines, de las que se desprende a su vez una reflexión sobre el pasado y el futuro.

El arquitecto británico Norman Foster es el comisario de la exposición Motion. Autos, Art, Architecture, que podrá verse en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta septiembre. Fotografía cortesía del Museo Guggenheim.
El arquitecto británico Norman Foster es el comisario de la exposición Motion. Autos, Art, Architecture, que podrá verse en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta septiembre. Fotografía cortesía del Museo Guggenheim.

La exposición Motion. Autos, Art, Architecture estará presente en el Museo Guggenheim hasta mediados de septiembre. ¿Qué encontrarán los visitantes en ella?

Algo totalmente inesperado. Muchos de los visitantes se sentirán atraídos por el automóvil, pero de otro modo nunca visitarían un museo de arte contemporáneo. Por eso, mi esperanza es que al unir conscientemente el objeto cotidiano del automóvil y su historia, con los mundos de la arquitectura y el arte, la exposición abra los ojos y las mentes de quienes la visiten. 


¿Cómo surgió la idea de esta exposición?

Se me ocurrió la idea de celebrar el arte del automóvil y relacionarlo con la pintura, la escultura, la fotografía, el cine, la arquitectura —para mostrar el carácter holístico de nuestra cultura— para desafiar los silos que los ven como mundos especializados separados. Se corrió la voz y Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim de Bilbao, se puso en contacto conmigo para comisariar y diseñar la exposición. 
 

Todo lo que vemos, oímos, olemos y tocamos ha sido diseñado, incluso lo aparentemente accidental es consecuencia de un acto humano

La muestra presenta un recorrido con siete galerías que abordan la historia del automóvil desde sus orígenes hasta su futuro, así como su impacto en las sociedades europea y estadounidense. ¿Es esta la historia de un símbolo de la modernidad?

Sí, es un símbolo de la modernidad, tanto como objeto como por su personificación de la velocidad, el movimiento y la interconectividad. Las damos por supuestas, pero son exclusivas de nuestra época. 


Una parte de las obras expuestas procede de la Fundación Norman Foster y se une a una amplia colección de préstamos institucionales y privados procedentes de colecciones europeas y estadounidenses. ¿Cómo se ha llevado a cabo la selección de los automóviles?

Inicialmente siguiendo mi propio criterio y eligiendo los más bellos. Luego por mi percepción de lo que era tecnológicamente importante en el desarrollo del automóvil. Después, por la importancia social del vehículo. A veces se superponían, pero siempre había una dimensión estética. Durante todo el proceso recibimos comentarios de amigos y simpatizantes que compartían la pasión de nuestro equipo por el automóvil clásico, y que nos ayudaron a incluir y quitar elementos de nuestro listado inicial. Considero que el resultado final es mejor gracias a ello.

La muestra también incluye unas 300 piezas entre las que destacan pinturas y esculturas de reconocidos artistas, documentos audiovisuales, cuadernos de bocetos y maquetas. ¿Qué conexiones se establecen entre los automóviles y estas piezas en la exposición?

Hay muchas conexiones visuales, algunas evidentes, otras más sutiles. En las galerías Beginnings y Visionaries se puede ver cómo Brâncuși y Boccioni, como escultores (en el siglo XX), anticiparon y reflejaron la tradición aerodinámica de los automóviles. Se puede ver cómo las formas de túnel de viento utilizadas por el diseñador de dirigibles Paul Jaray a principios del siglo XX tienen un parecido familiar con los peces de Brâncuși de la misma época. Avanzando en el tiempo hasta la última galería, se puede ver cómo el jeep de la Segunda Guerra Mundial, con sus gráficos blancos estarcidos (tipo de impresión o decoración a partir de una plantilla o calco con un dibujo recortado o patrón), tiene que ver con el arte pop de Robert Indiana (diseñador de vestuario, pintor y escultor del siglo XX). Estos son solo algunos de los innumerables ejemplos.
 

La tecnología forma parte inseparable de todos los aspectos de nuestra vida. Lo mismo ocurre con cualquier obra de arte

El que fue director del Museum of Modern Art (MoMA), Arthur Drexler, afirmó en 1951 en relación con la emblemática exposición 8 Automobiles que los automóviles son “esculturas huecas sobre ruedas” ¿Existe una dimensión artística y arquitectónica en la tecnología y, en concreto, en el mundo del automóvil?

Todo lo que vemos, oímos, olemos y tocamos ha sido diseñado. Incluso lo aparentemente accidental es consecuencia de un acto humano. Por tanto, podemos diseñar bien, mal o crear lo mediocre. Es una elección. Cuando el diseño satisface todos los sentidos y nos levanta el ánimo, sabemos que es bueno aunque no lo reconozcamos conscientemente, puede ser subconsciente. La tecnología forma parte inseparable de todos los aspectos de nuestra vida. Lo mismo ocurre con cualquier obra de arte, incluidos los automóviles. Comienza con la primera herramienta y el acto de fabricación.


¿Qué ejemplos en la historia del automóvil lo demuestran?

La prueba es la verificación científica. Que yo sepa, nadie ha evaluado científicamente la satisfacción del usuario al estar expuesto a la belleza. Sin embargo, en el mundo paralelo de la arquitectura, sabemos a ciencia cierta que los pacientes que se recuperan de una operación en una habitación con vistas abandonan antes el hospital tras la cirugía que los que se enfrentan a una pared en blanco. 
 

¿Qué impacto tiene el automóvil en la vida de las personas y las ciudades?

Mira a tu alrededor. Compara las imágenes de la época de los caballos antes de la llegada del automóvil. Piensa en la proliferación de carreteras asfaltadas, autopistas, señales de tráfico, alumbrado público, aparcamientos, gasolineras. Compara la velocidad, la autonomía y la comodidad de un caballo y su montura con el automóvil y la infraestructura que lo sustenta. El automóvil afecta a todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba. 


La exposición aborda el tema de la movilidad del futuro, con la aportación de dieciséis escuelas de diseño y arquitectura de todo el mundo como el instituto Tecnológico de Monterrey cuyo socio industrial es Iberdrola. ¿Qué retos presenta el futuro del automóvil a la investigación tecnológica?

"La única constante es el cambio", un lema conocido, pero muy relevante para la galería final de aportaciones de estudiantes de todo el mundo. ¿Cómo se puede concluir? La ciencia ficción de mi juventud es la realidad de hoy.